6/2/17

He aprendido a ser fuerte

La gente durante varios años me ha dicho frases como “Sos la persona mas fuerte que conozco”, “Hey, que fortaleza tenes”, “Yo nunca hubiera logrado ser así de fuerte como vos” y entre otras. Pero cada vez que escuchaba alguna de este tipo, me daba con una piedra en el pecho (metafóricamente), porque no consideraba que fuera fuerte. 
Siempre he tenido luchas, siempre he sido muy sensible o muy dura y siempre he fallado.
Esta en mi naturaleza.

Y cada vez que me caía o perdía una de mis batallas me costaba mucho levantarme, era mas fácil quedarme en el piso y darme por vencida que volver a intentarlo. Esa siendo la razón principal por la que no me consideraba fuerte. 
Porque yo consideraba que alguien con esta característica no se daba por vencido tan fácil. Alguien con un carácter fuerte prospera incluso en momentos difíciles, y yo era todo lo contrario. 

Antes de conocer a Dios yo era todo lo opuesto a esto, mi espíritu era débil y mas bien anhelaba ser fuerte. 
Me preguntaba cuando iba a tener suficiente fuerza para superar mis miedos y batallas, e incluso si esa fortaleza llegaría algún día a mi vida. 

Hoy escribo con mucha certeza y felicidad de que esa fuerza vive dentro de mi, llevo casi tres años de caminar con el Señor y ha sido un camino de altos y bajos. Pero incluso en mis momentos bajos donde he dudado en levantarme, esta presenta una fuerza que me ayuda y me empuja a seguir adelante. 

Para mi hoy, ser fuerte es:

  • Llorar, incluso cuando uno piensa que uno se ve tonto.
  • Intentarlo de nuevo, incluso si he fallado ya mil veces.
  • No enojarse con uno mismo por los errores o situaciones que hayan pasado. Mas bien sacar lo mejor de cada situación.
  • Darle la espalda a cosas que no me ayudan a crecer, esto a veces implica dejar atrás a ciertas personas.
  • Decir lo que me molesta y lo que me lastima, no quedarme callada.
  • Volver a cerrar mis ojos y no tener miedo del pasado.
  • No olvidar las situaciones dolorosas, mas bien sanar todo lo que haya que sanar y seguir adelante.
  • Perdonar incluso cuando uno no quiera y saber pedir perdón. 
  • Y por último, a veces admitir que necesito ayuda y no lo puedo hacer sola.

He aprendido a ser fuerte pero esto no significa que siempre lo soy, es una decisión de todos los días para mi.

Quiero terminar este post con uno de mis versículos favoritos,

 Filipenses 4:13
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Feliz fin de semana, 


Lali <3

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