Amor.

El otro día estaba en mi cuarto meditando acerca del amor...

Mi mente dibujaba escenarios en los que usualmente me dejo amar con facilidad y otros en los que es más difícil. Esto después me llevo a meditar en como amo a las personas que están a mi alrededor.
Si nos ponemos a meditar en el amor que recibimos a diario, podemos encontrarnos con uno que muchas veces es condicional, o si tenemos suerte podríamos ver destellos de un amor que nos atreveríamos a decir es casi que perfecto.

Yo por mi parte caigo mucho en el primero...soy experta en sabotearme, en encontrar una falta, un defecto, un pero, una excusa... y concluí en lo roto e imperfecto que es mi amor.

Y es imposible pensar que el amor sea así, y si es así... que difícil sostener el amor hacia otra persona (sea familia, pareja, amig@, etc..) o incluso...que difícil ser amada por alguien más.
Ya solo con toda esta introducción podemos ver lo egocéntrico que es (por lo menos en mi caso) el amor. Se basa totalmente en como yo puedo amar o ser amada.

Entonces a partir de esto, se deriva otra pregunta. Si mi amor es imperfecto y egocéntrico...¿Quien puede amar de manera perfecta?


Dios y solamente Él.

El amor de Dios revela varios atributos de Él, pero el que salta ese día en mi cuarto es Su eternidad.
"El Señor es eterno"..."El Señor es eterno"..."El Señor es eterno"..."El Señor es eterno"..."El Señor es eterno"..."Y así como Él es eterno, así es su amor".

Lo repito hasta que mi mente, mi corazón y mi espíritu finalmente se alinean. El amor no es algo que el Señor creo de la noche a la mañana como el resto de su Creación.
Decimos y afirmamos que Su amor es eterno porque este existe en perfecta unidad desde ANTES de la creación; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu coexistiendo en amor perfecto y eterno. Es por amor al Hijo que el Padre nos ama. Sabemos que todo aquel que afirma que Jesús es el Señor y el Hijo de Dios no solo recibe el regalo de vida eterna (Juan 3:16)...Sino que además se nos concede el privilegio de ser adoptados en su familia (Efesios 1:3-6). Somos inmediatamente amados de manera perfecta e incomprensible, realmente no hay razón lógica detrás de que un Ser perfecto y Supremo pueda amar a seres que por default actúan en rebeldía contra Él y aún así lo hace. Eso...eso es amor.

Ese día en mi cuarto cuando estaba meditando acerca de esto no era porque me estaba costando ser amada o amar, sino porque me tal vez no lo estaba haciendo bien. Me estaba ahogando en preguntas que ya conocía las respuestas y llegue a la conclusión de que probablemente estaba amando como el mundo (de manera condicional) y no desde mi identidad como hija de Dios.
Fue lindo recordar que mi amor no es algo que YO creo sino más bien es algo que nace a partir de reconocer quien soy en Cristo. El amor no es, ni debería ser, algo que exijo o busco aparte de Él. Sobretodo porque sabemos que Él mismo es amor y que delicia descansar en que mi mayor satisfacción debe de venir de aquel que es la fuente de amor perfecto y santo.

Muchas veces en mi intimidad con el Señor es sencillo repetir las verdades que ya conozco... pero el reto se encuentra en esos momentos que me cuesta confiar de todo corazón y hacerlas propias. Puede ser por eso que dicen que uno nunca se gradúa del evangelio. Estamos propensos a olvidamos que hizo Jesús, quien es Él y pareciera más fácil confiar en nuestro propio entendimiento.
Hay que predicarnos esta verdad y esta esperanza a la que nos aferramos todos los días, porque a raíz de eso sale a luz todo lo que viene por añadidura. Como por ejemplo, ese amor perfecto que nos conduce a amar a Dios y las demás personas de manera correcta.
Y ese tipo de amor que está arraigado a la verdad y a la luz del evangelio...no solo ayuda a posicionar nuestro corazón en un lugar correcto sino que también le trae honra al Señor. Ese día fue un como un "balde de agua fría", en serio recordé que mi satisfacción total viene de amarlo a Él antes que cualquier otra cosa o persona, porque fue Él quien me amo primero. Esa es una verdad que es digna de confiar y que debería alivianarnos cuando surgen dudas respecto al amor.
Pero en fin, solo quería compartir esto que aprendí durante estos días. Espero que estén lavándose las manos y aprovechando su cuarentena. Por acá les comparto está canción para que maticen un rato y reflexionen.


Me despido con este quote del gran R.C Sproul,

"Because of the Father’s love for Christ, the Father has adopted us into the royal family, making us joint heirs with Christ. We are beloved of the Father because He is beloved of the Father, and we ought never to forget that. He is the eternal object of the Father’s affection, and we are the Father’s gifts of love to His Son. We are adopted by the Father in Christ, and the Father loves us because we are in the Son."


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